Sant Boi B 2,5 – Sant Adrià 7,5

Una fuga de cerebros en el equipo A desencadenó una serie de cambios en los equipos inferiores, de los cuales el más perjudicado fue el equipo B. Más que nada, porque nuevamente contaba con mi espada que mejor dicho, era un florete. Chivatazo posterior de un jugador de gran peso en el A (léase “gran peso” en todos los sentidos), resultó que el B me había reclamado, no por mi juego espectacularmente flojo y sosainas, si no porque a día de hoy el B puede tener crónica.

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